Todo gran sabor nace de una gran pasión. Lo que comenzó como la idea de un joven emprendedor con ganas de ofrecer el mejor hot dog de la ciudad, rápidamente se convirtió en el punto de encuentro favorito para amigos, familias y grupos de la oficina. Así, en la esquina de las buenas historias y los grandes antojos, nació PERRICOS.
Nuestra historia se escribió gracias a ustedes. El éxito nos sorprendió tan rápido que nuestro primer punto de venta pronto quedó pequeño, demostrando que cuando haces las cosas con dedicación, el público lo nota. ¿Nuestro mayor orgullo? Haber creado una tradición para toda una generación que descubrió en nuestros carritos y locales el verdadero significado de sabor, diversión y calidad.
Si hay algo que nos distingue en cada rincón donde estamos, es la frescura de nuestros ingredientes y la textura inigualable de nuestros productos. Nuestro hot dog Tradicional es la estrella de la casa: servido en un pan extra suave que abraza a la perfección nuestra salchicha tipo vienna, coronado con repollo fresco, nuestra jugosa carne molida y el toque mágico que a todos vuelve locos: nuestra lluvia de papitas crujientes.
Con varios puntos de venta y un menú que sigue rompiendo dietas (¡y corazones!), en PERRICOS no solo pensamos en el sabor de hoy, sino en el mundo de mañana. Estamos comprometidos con mejorar continuamente nuestros procesos, incorporando empaques más amigables con el medio ambiente para que disfrutar de tu perrito favorito también sea un acto de amor por nuestro entorno.
Ya sea un martes al mediodía o un sábado por la madrugada, PERRICOS siempre está ahí, con el servicio y la calidad de siempre.